Esto tan solo son parte de unos trazos
que formaban aquellas
letras en el papel,
unas de esas miles de palabras
que nos dijimos aquel ayer
y
una escasa parte inexplicable
de todo lo que pude creer,
de eso que pude o no
entender
y de lo que pude o no querer.
Esos trazos que se compartieron en un pasado,
no tan lejano,
se quedaron parados,
bloqueados
como una diminuta hierba
en cualquier madrugada
de un helado invierno,
helado por culpa de ese frio
que te inmoviliza y te vuelve quebradizo
hasta
el punto de poder partir
cualquier parte de ti
en mil pedazos y hacerte o
dejarte
por un tiempo más frágil
de lo que nunca has sido
y destrozado en
tantos pedazos
que tardarán un tiempo,
quiero pensar que definido,
en volverte
a formar tal y como eras.
Tantos trazos que destruyen o juntan esos pedazos,
tantos
abrazos olvidados en esos trazos,
tantas veces deseadas estar entre tus brazos
y tantos sueños baratos que quedaran sin más propina
que seguir cerrando o
abriendo esa u otra herida.